Pero era justo que esa noche no te viera, era preciso no tener contacto físico entre los dos por un largo tiempo asi las cosas se iban mejorando, nuestros síntomas de histeria calmando y tratando de perdonar los errores de cada uno. Sin embargo yo te quería ver, como estabas, con quien, a donde ibas a ir después, que ropa usabas y si el perfume que yo te regale sigue siendo tu favorito de todos los días o solo para ocasiones especiales. Y sin embargo no te vi, te hiciste extrañar, desear, esperar para no obtener respuestas a mis reclamos internos. No me importo, ya habrá ocasión me dije. Y todavía sigue esperando ella desde esa noche oscura en el callejón de enfrente.