Sucede que muchas veces callo
en lugar de hablar.
Sucede que muchas veces cierro los ojos
en lugar de abrirlos.
Sucede que muchas veces
es más fácil escribir
que demostrarlo o decirlo.
Sucede que muchas veces mis labios
se pelean con mis palabras,
y entonces me sumerjo
en el mundo de los versos,
en el mundo del lenguaje mudo
de las palabras atrapada en el papel.