Lo confundís, sí, solés hacerlo. La miro y descubro que buscas en mí una parte de ella que yo no tengo, pero al mismo tiempo, sabes que no la tengo. Bastan dos palabras para aclarar todo, sólo que ninguno de los dos se atreve a decir ni a mirar lo que puede pasar si tiramos de la cuerda que separa todo en nostalgia y primavera. Está claro que no vamos a tirar y que no soy y no voy a ser lo que esperas.